Sumergidos en los mágicos mares del sur de Chile, encontramos la Centolla. Entre julio y noviembre, y a veces hasta los primeros días de diciembre, nos sumergimos en la vastedad del océano, guiados por el respeto hacia esta criatura majestuosa.
En esta danza acuática, solo los machos son capturados, mientras que las hembras son devueltas al abrazo del mar para preservar la vida que late en sus profundidades. Es un acto de cuidado, una sinfonía de respeto hacia la esencia misma de la naturaleza.