Origen y forma de pesca
Por las costas del sur de Chile, se esconde la Jaiba, con su caparazón firme y sus pinzas poderosas, moviéndose con sigilo entre las rocas y las algas que mecen las corrientes frías del océano.
Nos adentramos en estos mares con respeto y paciencia, siguiendo los ritmos que la naturaleza ha marcado durante siglos. Cada captura se realiza con métodos selectivos, pensados para proteger los ejemplares jóvenes y las hembras, devolviéndolas al mar para que continúe su ciclo de vida. Es un gesto de cuidado, un pacto silencioso con los océanos y su abundancia.
Cada extracción es un ritual de precisión: las pinzas se conservan en su frescura y sabor únicos, reflejo del frío y puro ecosistema donde crecieron. Así, las Pinzas de Jaiba llegan a tu mesa con la riqueza, la fuerza y la generosidad de los mares del sur de Chile.
Cada bocado cuenta una historia de origen y dedicación, un encuentro con la naturaleza en su estado más auténtico.