Nuestras especies
En las profundidades de las corrientes frías y australes del Océano Pacífico se esconde un tesoro culinario: la merluza. Este elegante pez, con su carne blanca y escamas plateadas, ha sido durante siglos un protagonista en las cocinas de todo el mundo. Imaginemos a valientes pescadores surcando las gélidas aguas, enfrentando las olas y el viento en busca de este preciado alimento. Con cada merluza capturada, traen consigo un trocito del océano, un regalo de la naturaleza que nos conecta con la fuerza y la vida marina.
La merluza es más que un simple pescado. Es un lienzo en blanco para los chefs, que la transforman en manjares que deleitan nuestro paladar. En Chile, este noble ingrediente es todo un símbolo de nuestra gastronomía costera. Desde los platos más tradicionales, hasta las creaciones más innovadoras, la merluza siempre encuentra un lugar especial en nuestras mesas.
Cada bocado de merluza es una experiencia única. Sentimos la brisa marina, el sabor del mar y la frescura de un alimento que ha viajado desde las profundidades del océano hasta nuestro plato. Es un homenaje a la naturaleza, a los pescadores que la extraen con respeto y a la tradición culinaria que la ha convertido en un tesoro gastronómico.
La pesca sostenible es un himno a la vida marina, un pacto con la naturaleza que protege las aguas y su biodiversidad. Al abrazar esta filosofía, la pesca del jurel se convierte en un acto de amor por el océano. La etiqueta azul del MSC no solo representa un sello de calidad, sino un compromiso tangible con la protección de la fauna marina, la prevención del despilfarro y la sobreexplotación, la reducción de la contaminación y la generación de empleos en armonía con el océano.